
La tesis José Alejandro Vara sostiene que las pesquisas de la juez Tardón podrían revelar irregularidades graves en la entrada de migrantes y critica los intentos de desacreditarla.
La consigna es repetir que lo de la juez Tardón no tiene recorrido. Lo mismo predicaban hasta hace unas horas sobre el auto del Supremo de la ‘ley de nietos’. Eso no llega a ningún lado ("a parte alguna" diría Rajoy). Incluso algunos analistas alejados del servicio al gran narciso se tragaron la trola y cacareaban la bobería con la petulancia de un predicador. No rula, lo de Tardón no rula. A las tres de la tarde, una granizada de nietos espurios cayó sobre la cabeza de Félix Bolaños que departía amablemente con una colla de informadores acomodaticios durante la recepción en Palacio por lo de la Fiesta Nacional. Al triministro se le mudó la color. Su gozo en un pozo, su artera trampa para engordar el censo en medio millón de nacionales apócrifos se iba al garete, salvo que cuaje la procelosa vía del recurso de algún afectado ante el menguante Pumpido. La celebración de elecciones limpias en manos de un tipo tan sucio.
Las desconsideraciones hacia la juez María Tardón suben de tono según avanzan las pesquisas sobre lo que puede concretarse en un delito de alta traición. Las cacatúas orgánicas recitan su currículum en forma sesgada. Concejala del PP en Madrid hace treinta años y primera presidenta de una asociación judicial independiente, lo cual está muy mal visto. Lo ortodoxo, al parecer, es ser miembro de un rebaño de togados que practican el sincretismo sanchista sin pestañeos. “Jueces para la democracia”, se autodenominan los exquisitos compadres de Garzón pirulero.
Tardón puso la lupa sobre los oscuros episodios de la descomunal avalancha de visitantes en la provincia española. Por el momento han caído el delegado del Gobierno, un pusilánime membrillo, y su jefe de Gabinete. Quizás sea solo el principio. En su comparecencia de seis horas en el Congreso, Sánchez negó todo tipo de irregularidad y anunció transparencia. Se levantó el secreto de algunos informes de los servicios secretos que evidenciaban la desidia, inacción y quizás colaboración del Gobierno en la brutal riada de más de 80.000 semovientes sin invitación a una Ceuta desprotegida.
La juez Tardón está a la espera de un informe del CNI que aseguran que puede resultar definitivo. Feijóo lo reclamaba el martes en lo de FJL en esRadio. Se ha “evidenciado” una “clara e indudable gestión favorecedora del proceso desde el territorio del Reino de Marruecos”, señalaba en un meticuloso auto. Rabat no colabora. Mohamed pone obstáculos. Ni acoge a sus muertos en la invasión, ni recibe a los menores, ni se ocupa de los arrepentidos que pretenden poner fin a su intromisión en territorio español.
EL ASALTO POR MAR
El último sacudón al oscuro affaire ha sido la filtración al El País de la incursión de buques de guerra marroquíes en aguas españolas durante los días de la marabunta. La noticia se publicó, oh casualidad, el día de la Fiesta Nacional y en vísperas del viaje de los Reyes a la ciudad maltratada. Que no se hable, que no trascienda. “Un hecho puntual”, dijo Sánchez en el copetín del Palacio y salió corriendo, cual es usual en el personaje. “Un hecho puntual” repitió tres veces la portavoz Elma Saiz, orgullosa quizás de incurrir en tan estrambótico ridículo al servicio de la causa.
Violación de aguas territoriales por parte de la armada marroquí durante tres días y ni una respuesta contundente por parte del Gobierno asaltado. Ni una explicación al país. Ni una información a la sociedad. Invadidos por mar y por tierra (¿cuándo por aire?) y Sánchez en La Mareta haciendo como que bucea junto a su esposa y amigotes. Las tres semanas más infames de su mandato. Margarita Robles, tan digna ella, se quedó sentada en su escaño pero se calló como un monigote.
“Estoy muy orgullosa de las Fuerzas Armadas”, repite el hipócrita lorito. Suena casi a insulto, viniendo de quien viene. pero son los militares que tenemos.
Han saldado los Reyes su deuda con la ciudad tomada. Diecinueve años después de la visita de su padre, Felipe VI fue generosamente autorizado a desplazarse a Ceuta y Melilla por el caudillo narcisón quien, muy probablemente, la ha entregado ya al inquietante alauita, a saber a qué precio. Quizás Tardón no logre armar el sumario que le condene. Veremos. De momento, los avances en su investigación produce tales temblores en Moncloa que hasta resuenan en Rabat. Allí el sultán se carcajea del traidor.
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Texto íntegro de José Alejandro Vara, publicado en Vozpópuli el 14 oct, 04:45. El Autómata lo recoge en su sección de Opinión sin cambiar una palabra; solo la tesis y el tema son nuestros, escritos por una inteligencia artificial. Leer en Vozpópuli.
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