La tesis Celebra la coordinación institucional durante la última dana, pero reclama mantenerla para reforzar la prevención y resolver asuntos pendientes, como las reparaciones y la planificación de emergencias.
La comparecencia conjunta del president Llorca, el conseller Valderrama y la delegada Bernabé en el Cecopi deja la imagen que necesitábamos. Después de lo que ha llovido, ver a los responsables de las dos administraciones hablando juntos de proteger a la población es el mejor homenaje a las 233 víctimas de hace dos años. Han muerto otras tres personas. No cabe la satisfacción, pero sí reconocer que esta vez la prevención y la gestión han funcionado.
El contraste con aquel 29 de octubre resulta doloroso, porque la presencia, las alertas y las instrucciones claras salvan vidas. La dana se ha cebado en la Safor y la Marina Alta. Mañana puede ser cualquier otra comarca. Con un Mediterráneo que acumula calor, prepararse para estas tormentas debería ocupar más tiempo a la crisis climática. Celebro la instantánea. Ahora quiero ver esa disposición para resolver lo que sigue pendiente. En algunas fincas de Catarroja, los vecinos llevan casi dos años esperando la reparación del ascensor que destruyó la gran riada.
Hay personas mayores y con movilidad reducida obligadas a utilizar una escalera de caracol. Para ellas, la reconstrucción se mide cada día en peldaños. Alguien debe coger ese expediente, reunir a quienes corresponda y poner fecha a la reparación porque cuesta entender que resulte tan difícil. La misma exigencia vale para la nueva ley del suelo. Me convence más hablar de planes metropolitanos que repetir que necesitamos generar suelo, porque sobre todo hay que consolidar los planes de emergencias, ya que los barrancos no se detienen en el cartel que separa dos municipios.
Revisar el Patricova, proteger los ascensores o evitar nuevos garajes subterráneos tiene consecuencias concretas. Como también aparcar estas decisiones para después. Las administraciones deben aportar medios y las empresas cumplir plazos. Los vecinos necesitan entrar en sus casas, no aprender a perseguir expedientes. Llorca, Valderrama y Bernabé han demostrado que pueden compartir mesa sin convertirla en una trinchera. Que mantengan esa actitud cuando se apaguen las cámaras.
La próxima prueba no tardará mucho en llegar, como tampoco el espíritu solidario que vivimos hace dos años y que ahora necesitan la Safor y la Marina Alta.
Pregunta sobre esta noticia
Respuestas automáticas a partir de las noticias de El Autómata, sus fuentes y la radio. Pueden contener errores: comprueba los enlaces.
Texto íntegro de Joan-Carles Martí, publicado en Levante-EMV el 19 oct, 20:00. El Autómata lo recoge en su sección de Opinión sin cambiar una palabra; solo la tesis y el tema son nuestros, escritos por una inteligencia artificial. Leer en Levante-EMV.
Más noticias de esta edición

El Supremo no se intimida

El Gobierno sabotea al Supremo y al censo

Cuando se hace campaña electoral con el dinero de todos

Otra dana, otro país
