
La tesis Celebra que la coordinación ante la última dana haya mejorado respecto a 2024, pero reclama un plan integral de prevención y respuesta para reducir los daños de futuras catástrofes.
La reacción a la última dana demuestra que hemos aprendido. Estos días, de nuevo, hemos sentido la angustia que trae las aguas desbocadas. Y otra ... vez, hemos visto cómo el precio de los desmanes climáticos es enorme en lo emocional, por las pérdidas humanas, y tremendo en lo material. Pero en esta ocasión, pese a ello, tenemos la sensación de que todo ha funcionado mejor. Los avisos han servido y la coordinación ha existido. Esa que faltó en 2024 y nos sumió en el caos tras la riada.
El propio Pedro Sánchez ha aprendido. Ha venido raudo, ha visto los daños y ha intercambiado buenas palabras con Llorca. Lo ha hecho, cierto, a puertas de unas elecciones. Eso siempre acelera cosas. Aunque, no nos debe importar -al contrario-, si ello implica que, quienes han padecido la dana van a resurgir antes de la desgracia. De hecho, esa coordinación y actitud beneficia a todos. A los afectados, pero también a los gestores. A Sánchez y al propio jefe del Consell, que sale reforzado.
Lo que falta ahora es que ellos se den cuenta de que lo urgente, de verdad, es un plan integral de prevención y actuación ante catástrofes. No podemos vivir siempre en el filo de la navaja climática. De un sorbo y sin azucarillo.
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Texto íntegro de Jesús Trelis, publicado en Las Provincias el 20 oct, 23:01. El Autómata lo recoge en su sección de Opinión sin cambiar una palabra; solo la tesis y el tema son nuestros, escritos por una inteligencia artificial. Leer en Las Provincias.
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