La tesis Defiende las alertas preventivas aunque algunas zonas sufran pocos daños, porque la incertidumbre meteorológica y la experiencia de la dana obligan a priorizar la protección ante riesgos graves.
Discrepo de quienes han protestado porque la alerta Es-Alert emitida ante el riesgo de la dana Adam les pareció demasiado agorera, alegando que en ... algunas zonas «no fue para tanto». Una advertencia preventiva no debe juzgarse únicamente por lo que finalmente sucede en cada localidad, sino también por el peligro que existía cuando se tomó la decisión de emitirla. En la ciudad de Valencia los efectos quizá no llegaron a alcanzar cotas importantes, pero lamentablemente los habitantes de La Safor esta vez vivieron terribles momentos.
La meteorología permite anticipar situaciones potencialmente peligrosas, pero no determinar con absoluta precisión las coordenadas geográficas donde descargarán las lluvias más intensas ni la magnitud de sus efectos. Por eso, cuando existe un riesgo importante, es necesario advertir a las poblaciones afectadas, aunque después algunas comprueben que el temporal apenas tuvo consecuencias. Es preferible soportar las molestias de una precaución que lamentar las consecuencias irreparables de una advertencia que nunca llegó.
Los valencianos tenemos muy presente la tragedia del 29-O y no podemos olvidar las vidas perdidas y el sufrimiento causado. Aquella experiencia obliga a las autoridades a extremar la previsión, mejorar los protocolos de emergencia y comunicar los riesgos con antelación. La responsabilidad pública exige actuar antes de que el peligro se convierta en tragedia.Una alerta no garantiza que todos reaccionemos adecuadamente. Siempre habrá quienes infravaloren el riesgo, ignoren las recomendaciones o asuman peligros evitables.
Tristemente, hay víctimas por ese descuido. De ahí la importancia de acompañar los avisos de instrucciones claras y de una ciudadanía consciente de su responsabilidad.El cambio climático está aumentando la intensidad de precipitaciones extremas en la región mediterránea. Aunque no puede predecirse cuándo ni dónde ocurrirá la próxima dana, existen razones para prepararnos ante estos episodios y mejorar nuestra capacidad de respuesta. Según los expertos, el calentamiento del Mediterráneo -hay zonas en las que el verano pasado la temperatura del agua superó los 30 grados- provocará que estos fenómenos naturales en forma de plétora lluviosa se produzcan con más frecuencia.
En definitiva, no confundamos una prevención eficaz con una alarma injustificada. Como dice el refrán «más vale prevenir que curar». Cuando está en juego la vida de las personas, el éxito de una alerta puede consistir en evitar una tragedia que, gracias a ella, nunca se produjo. La idea fundamental se centra en que la prevención nunca debe juzgarse como un error simplemente porque el peligro que se temía finalmente no se materializó. Así es la vida.
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Texto íntegro de Iñaki Zaragüeta, publicado en Las Provincias el 20 oct, 23:00. El Autómata lo recoge en su sección de Opinión sin cambiar una palabra; solo la tesis y el tema son nuestros, escritos por una inteligencia artificial. Leer en Las Provincias.
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