La tesis Evoca el miedo y la impotencia provocados por las inundaciones recientes y expresa solidaridad con quienes sufren una tragedia que vuelve a golpear la Marina Alta y la Safor.
Demasiado pronto ha regresado el bramido de los helicópteros. El rumor de sus aspas marca la intensidad de la tragedia, y cuando vuelan en incesante ... carrusel sobre nuestras cabezas sabemos que la calamidad necesita el rescate aéreo para ayudar al prójimo, para reparar lo irreparable, para salvar esas vidas que treparon hasta tejados y azoteas, que quedaron aisladas en sus casas de campo mientras el agua subía con precisión entre matemática y diabólica.
Cuando escuchamos el zumbido de los helicópteros nuestro corazón se acelera y el «ay» se instala en nuestras entrañas. Esta vez, el diluvio acongojó Oliva, Pego, Gandía, Jávea, Denia, Els Poblets... La mecánica de una terrible ruleta rusa nos mantiene sometidos cuando alcanzamos la temporada que cubre el fin del verano y el inicio del otoño. Es la siniestra rutina que llama otra vez contra nuestra puerta.La noche entre el pasado sábado y el domingo, antes de la madrugada, en Valencia ciudad soportamos un recio chaparrón.
Por la mañana, cuando fui a buscar la prensa, me encontré un pequeño remolino de gente del barrio. Un árbol había caído, con el tronco quebrado, desmochado, abollando el techo de un coche como consecuencia de la tormenta. Me acerqué para compartir charla de puro pasmo. Qué fuerte, comentábamos. Nunca un árbol de ese respetable tamaño se había descalabrado entre los límites de nuestro breve territorio. Por suerte, sin heridos. Cuando un simple árbol capaz de achatarrar un vehículo logra esa conmoción en la barriada, cabe imaginar lo que las víctimas de una severa inundación como la que acaban de padecer en la Marina Alta y en la Safor sienten.
Miedo, rabia, impotencia, desamparo... Lo que ustedes prefieran. Barrancos desbocados y ríos de normal secos convertidos en fuerzas amazónicas. Podemos y debemos prevenir, pero la repetición de la jugada siempre nos sorprenderá porque tanta furia desencadenada en tan poco tiempo siempre nos abruma.
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Texto íntegro de Ramón Palomar, publicado en Las Provincias el 19 oct, 23:26. El Autómata lo recoge en su sección de Opinión sin cambiar una palabra; solo la tesis y el tema son nuestros, escritos por una inteligencia artificial. Leer en Las Provincias.
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