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Columnas · Disturbios en Francia

Un país en llamas

Màrius Carol en La Vanguardia

Foto: vía La Vanguardia

La tesis Advierte de que la violencia y el pillaje en Francia debilitan al centro y favorecen a los extremos, mientras el Gobierno se muestra desbordado.

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Poco tiene que ver el estallido de violencia en Francia, más allá de que nace de una protesta estudiantil, con Mayo del 68. Entonces fueron los universitarios de Nanterre y de la Sorbona de París los que salieron a la calle y se enfrentaron a la policía en contra del autoritarismo, la sociedad de consumo, el capitalismo y la guerra de Vietnam. La protesta actual se inició como una respuesta espontánea a la falta de profesores suplentes y de mejoras en las ventanas de algunos institutos, que se ha extendido por numerosas ciudades francesas (ha ardido el Ayuntamiento de Limoges y ha sido asaltado el de Marsella), y se ha desatado una inusitada violencia en las calles y un sinfín de actos de pillaje en comercios del país (más de 1.

500, desde Louis Vuitton a Nike, pasando por grandes almacenes y tiendas de barrio). Hay más de 2.400 detenidos y un millar de policías heridos. El Gobierno está desbordado y Emmanuel Macron no solo no ha conseguido adelgazar el Estado en diez años, sino que se le ha descosido por las costuras. La extrema derecha grita “orden” y la extrema izquierda, “revolución”: quedan pocas dudas de quién ganará en este envite. Jean-Luc Mélenchon se encuentra en su salsa, convencido de que la revolución llama a la puerta y eso le sitúa como adalid de un cambio radical en las próximas elecciones presidenciales en Francia, dentro de seis meses.

Y Marine Le Pen está eufórica viendo que se le abre el cielo, porque piensa que los franceses desean orden y paz social. El centro ha sido abandonado por todos y la moderación ha pasado de moda. Es el tiempo de las redes sociales excitadas, no de los debates calmados en la prensa y las televisiones. Trump y Putin se frotan las manos con ese nuevo desafío en Europa. El general De Gaulle disolvió la Asamblea Nacional y ganó las elecciones de calle tras haber sacado a las clases medias a la calle para acabar con las barricadas.

Lo resumió así: “Mayo del 68, o cuando los chicos, no contentándose ya con poner los pies sobre la mesa, tiran por la ventana la lavadora de mamá, que no gira en el sentido de la historia, y prenden fuego al coche de papá, portador de alienación”. La historia se repite, aunque el mundo últimamente anda escaso de personajes con autoridad moral.

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Texto íntegro de Màrius Carol, publicado en La Vanguardia el 20 oct, 00:30. El Autómata lo recoge en su sección de Opinión sin cambiar una palabra; solo la tesis y el tema son nuestros, escritos por una inteligencia artificial. Leer en La Vanguardia.