
La tesis Denuncia que los partidos instrumentalizan tragedias y crisis para obtener rédito electoral, desplazando la búsqueda de soluciones y convirtiendo los problemas reales en polémicas que dividen a la sociedad.
La precampaña electoral se está caracterizando por una estrategia política que alimenta el escándalo ante cualquier crisis política y social con el propósito de apropiarse de ellas a través del alboroto, la indignación o el ruido. Con ello, se consigue que los ciudadanos pasen de exigir soluciones a mostrarse escandalizados ante todo lo que está ocurriendo. La muerte de Maricarmen tras su desahucio, que debía despertar una conciencia social sincera y transformadora, ha derivado, de este modo, en la apropiación de la tragedia por parte de la política.
Esta apropiación tiene como objetivo generar una polémica pública que permita instrumentalizarla para obtener beneficios electorales. En definitiva, se da sentido político a la idea de que el escándalo es útil porque, gracias a él, es posible desplazar un problema real y crear la ilusión de que solo la izquierda o la derecha pueden solucionar la profunda crisis de la vivienda. La construcción de escándalos útiles y provocados es una estrategia que se repite como patrón de conducta política, tanto en la crisis de Ceuta como en la vivienda, la corrupción, la ley de nietos o la controvertida convocatoria de la huelga general, y que logra convertir los problemas reales en encendidas controversias que dividen a la sociedad.
Cualquier acontecimiento elevado a escándalo exige, para sostenerlo, que los programas políticos deriven en panfletos políticos, los mítines en tribunales donde se dictan sentencias y los debates en los medios de comunicación en ejercicios de manipulación propagandística. La actuación de los candidatos políticos tiene como objetivo convertir el escándalo en voto. La campaña electoral, que se iniciará el 13 de noviembre, comenzará y acabará bajo el signo de los escándalos.
En este corto periodo de tiempo se pretende que el voto de los ciudadanos, el 29-N, ya no signifique apoyar a una formación política, sino salvar a España de un gobierno comunista o fascista. Frente a esta voluntad de construir la realidad a golpe de escándalos que oculten la verdad, existe la opción, por parte de los ciudadanos, de activar su sentido crítico, que necesita de la razón, la observación, la distancia y la reflexión para manifestarse.
Solo de esta forma, el escándalo se nos mostrará con toda su crudeza, por paradójico que parezca, como la anestesia que la política, con sus inacabables y estériles confrontaciones, inocula a los ciudadanos para lograr que dejen de actuar guiados por su hondo malestar con la política cuando depositen su voto.
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Texto íntegro de Fèlix Riera, publicado en La Vanguardia el 21 oct, 00:30. El Autómata lo recoge en su sección de Opinión sin cambiar una palabra; solo la tesis y el tema son nuestros, escritos por una inteligencia artificial. Leer en La Vanguardia.
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