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Comunitat Valenciana · Sede de la Cámara

Qué hacer con un ensueño de 5 millones

Ana Jover en Información

La tesis Repasa el proyecto de la nueva sede de la Cámara de Alicante y cuestiona su viabilidad tras conocerse que las obras carecían de licencia urbanística, pese a la inversión prevista.

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Hace aproximadamente tres años, en concreto, el 20 de noviembre de 2023, la Cámara de Alicante aprobó un presupuesto extraordinario de 4.409.000 euros para construir una nueva sede en el centro Panoramis en el puerto. Carlos Baño llevaba al frente de la presidencia poco más de cuatro meses y la apertura de una escuela de negocios era una de sus apuestas en su primer mandato. La documentación oficial confirma que la entidad sufragaría 2.909.000 euros a través de remanentes y el restante 1,5 millons procedería de subvenciones.

El 13 de febrero de 2024, el Pleno de la Cámara de Alicante aprobó la licitación de todas las obras de la nueva sede donde, además, se abrirían las puertas de su campus en una alianza con el CEU. Esta iniciativa se presentó tan solo un día más tarde en una de las pocas salas que ya quedaban de los antiguos cines, porque literalmente, una parte de ellos ya se habían derruido. Para ilustrar el evento se colgaron carteles con imágenes de recreación en los pasillos y se proyectó un video que sigue estando disponible en el canal de Youtube de la propia entidad.

El 9 de mayo de ese mismo año, se firmaba un convenio con la Generalitat que ratificaba esa subvención nominativa - a dedo - con un «Informe sobre necesidad y oportunidad» de apenas una página y media en el que se concluye que la administración autonómica daba el apoyo para la «adecuación de este inmueble y la ejecución y puesta en funcionamiento del proyecto», porque «se va a facilitar el nivel de desempeño del ejercicio de sus competencias y de proteger el tejido empresarial y consecuentemente, la productividad y el empleo en la provincia de Alicante».

Durante un año, la maquinaria estuvo en marcha, hasta que llegó el momento en el que se supo que las obras carecían de licencia urbanística, hecho que publicó diario INFORMACIÓN el 4 de abril de 2025. Baño aseguró no ser técnico y, públicamente se desentendió de un problema «mayor». Ante el escándalo, la Cámara bajó la persiana y comenzó una batalla política y urbanística sin precedentes. A fecha de hoy, la Cámara tiene una orden de derribo sobre la planta superior que levantó, porque con su construcción se superaba la edificabilidad.

Mientras se buscaban culpables y documentos, la factura de la sede empezó a subir. Así es que, esos 4,4 millones se han convertido en 5 millones de acuerdo con la última auditoría de la propia Cámara de Comercio, a lo que hay que sumar la devaluación de contar, salvo milagro -que en urbanismo son posibles -, con 1.000 metros cuadrados menos (un tercio de su superficie) y tener que aprovisionar 266.957 euros. Y a pesar de las reiteradas advertencias en las auditorias de los dos últimos años, que por defecto son documentos «friendly», y de que hay numerosos hechos de que la construcción está suponiendo un elevado coste económico y reputacional, nadie se ha sentido responsable de tal polémica y mala gestión.

Ni lo ha hecho durante todo este tiempo, Carlos Baño, que fue reelegido en junio, ni su Comité, donde pocas caras han cambiado. Quienes no han compartido el proyecto han optado por marcharse y otros esperan a que pase la tormenta, porque la entidad cameral es centenaria y unos cuantos han visto pasar de todo. La gravedad no reside en la falta de autoexigencia; sino en que aquella ensoñación presidencial no deriva de una iniciativa privada. Los y las empresarias no han aportado de su bolsillo la inversión que mantiene la puerta cerrada de la sede de Panoramis.

Es con dinero público con el que se taparán los errores y es, por este motivo, por el que se echan en falta explicaciones y signos de responsabilidad pública. Lejos de que se recupere la sensatez, el empresario imputado por los bono comercio, Carlos Baño, ha impuesto una huida hacia adelante que deja más en entredicho la necesidad de una sede en el puerto de Alicante. Para empezar, las clases han comenzado sin que el tejido empresarial se resintiera.

La actual formación del Campus se imparte en la actual sede del Palas -edificio que también se pagó con dinero público - y unas aulas en Panoramis. ¿Hacían falta 3.000 metros cuadrados extras que se pagarán mensualmente a una empresa privada hasta 2047? En segundo lugar, y quizás, sea lo más difícil de entender, la Cámara alicantina obtuvo en 2025 un superávit de dos millones de euros. Su presidente hizo venir al homólogo de las cámaras de la Comunidad Valenciana, José Vicente Morata, para decir que la corporación de Alicante es la que más programas de formación -que se financian con dinero público - realiza.

Aunque no se hizo pública ninguna cantidad de cursos o alumnos, la auditoría de 2025 certifica que este formato ha disparado los ingresos, lo que sumado a las subvenciones suponen que prácticamente 9 de cada diez euros que entran en la caja tengan un origen público. Así que la entidad ganó 2 millones y mantiene, con la complicidad del Consell de Juanfran Pérez Llorca, el acuerdo vivo de una subvención de 1,5 millones. ¿Tiene sentido dar una ayuda a quién tiene beneficios millonarios?

La reflexión queda encima de la mesa y sería interesante dimensionar la cuestión. Por ejemplo: Educación asignó esta misma cantidad a 498 centros educativos públicos no universitarios para impulsar proyectos de innovación o la Conselleria de Industria ha indicado que se trata del dinero que necesita para llevar adelante el proyecto del hub innovador en las antiguas nave de Amaro en el mismo puerto, a apenas 200 metros de Panoramis. Sin frivolizar, porque la relación de opciones es infinita en un territorio infrafinanciado, no se termina de entender esa doble financiación hacia quien tiene recursos sobre un proyecto al que nadie le discute el fondo, pero sí las formas.

Por supuesto, queda pendiente y es reiterativo que se den pasos hacia la Transparencia (con mayúsculas) en esta cuestión y la dación de cuentas en iniciativas que reciben voluminosas ayudas. ¿Se puede mejorar?

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Texto íntegro de Ana Jover, publicado en Información el 19 oct, 06:00. El Autómata lo recoge en su sección de Opinión sin cambiar una palabra; solo la tesis y el tema son nuestros, escritos por una inteligencia artificial. Leer en Información.