
La tesis Calcula que Sánchez solo podría quedar primero si Vox resta votos al PP y la izquierda alternativa concentra sus apoyos en el PSOE en provincias sin opciones de escaño.
La respuesta depende de a qué llamemos ganar. En 2023, el mundo progresista nos explicó que vivimos en una democracia parlamentaria y que ganar significa reunir más apoyos en el Congreso. De ahí el «Somos más» de Sánchez la noche del 23-J: un «más» que incluía a Junts. Con esa definición, Sánchez lo tiene casi imposible. La izquierda apenas puede arrebatar escaños a la derecha respecto a 2023, mientras que muchos más podrían recorrer el camino inverso, sobre todo por el empuje de Vox.
Cuestión distinta es ganar en el sentido que Sánchez rechazaba en 2023: ser la lista más votada. Que el PSOE quede primero depende del reparto de votos dentro de cada bloque, no de trasvases entre bloques que ya no cabe esperar. Los socialistas que se fueron a la derecha por la amnistía en el otoño de 2023 no van a volver. La victoria de Sánchez dependería de la pugna entre PP y Vox y de que la izquierda alternativa no se presente en medio país. La disputa entre PP y Vox será decisiva.
Veremos una pinza entre PSOE y Vox en asuntos que dividen al PP: ambos pueden fijar posiciones tajantes mientras los populares intentan contentar a un electorado más diverso. Ha ocurrido con las pensiones y ocurrirá con otros debates sobre el gasto público o cuestiones más emocionales, como el aborto. Sánchez necesita que Vox crezca: si le resta suficientes votos al PP, el PSOE podría superarlo en España y ganar algunas provincias. Pero la gran oportunidad de Sánchez está a su izquierda.
Necesita que ese espacio no concurra en provincias del interior donde no puede obtener escaño y concentre su voto en el PSOE. Extremadura lo ilustra: los resultados autonómicos pueden tentar a la izquierda alternativa a presentarse, aunque sin opciones de obtener representación. Su presencia restaría votos cruciales a Sánchez. La carambola que pregonan muchos analistas de la órbita socialista pasa por el crecimiento de Vox a costa del PP y la retirada de la izquierda alternativa en medio país.
No basta con que figure en las papeletas de Cáceres y después pida el voto para Sánchez: eso solo confunde al votante. Debe anunciar que no se presenta y que su candidato es Sánchez. En una semana sabremos si prefieren tener papeleta propia o dar a Sánchez alguna opción de ser primera fuerza.
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Texto íntegro de Luis Miller, publicado en El Mundo el 19 oct, 00:04. El Autómata lo recoge en su sección de Opinión sin cambiar una palabra; solo la tesis y el tema son nuestros, escritos por una inteligencia artificial. Leer en El Mundo.
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