Miércoles, 21 de octubre de 2026Portada de las 04:40
Todos los periódicos y la radio, en uno
Opinión
Análisis · Encuestas electorales

Casi todas las encuestas fallan

Jesús M. De Miguel en Agenda Pública

Foto: vía Agenda Pública

La tesis Explica por qué los sondeos pueden fallar pese a ser una herramienta democrática para medir la opinión pública, y examina sus límites a partir de un libro sobre encuestas.

Escucha la noticia13 min

El 29 de noviembre de 2026 hay elecciones generales en España. El ambiente es ya electrificante. Como escribe Luz Sánchez-Mellado en "Yo, politóloga", mientras los expertos escrutan los sondeos, "ahí fuera hay legiones de electores que tienen decidida su papeleta sin su ayuda". Sobre todo porque casi todas las encuestas fallan, a veces estrepitosamente. ¿Por qué se equivocan?

La relación entre encuestas y democracia es un debate actual. Hay más encuestas políticas —sondeos— que nunca, pero sus resultados siguen siendo objeto de discusión. Este debate se presenta en el libro Strength in Numbers: How Polls Work and Why We Need Them, de G. Elliott Morris, antiguo analista de The Economist y de FiveThirtyEight. El libro defiende la necesidad de las encuestas para dar voz a la población. Argumenta que son un elemento esencial de las democracias contemporáneas.

Son la mejor forma de medir la opinión pública frente a las informaciones de los medios de comunicación —incluyendo la televisión—, las redes sociales y los ideólogos. Estos medios suelen ser, en su mayoría, "amarillos", como simples transmisores (interesados) de bulos. Pero la democracia utiliza las encuestas para responder a los deseos y preocupaciones de la población. Aparentemente no hay nada más democrático."Las encuestas son la mejor forma de medir la opinión pública frente a las informaciones de los medios de comunicación"Se dice que las encuestas son ciencia, pero también arte.

Tienen mucho de suerte y bastante de "cocina". En español hablamos indistintamente de "encuestas" y de "sondeos", incluyendo una diversidad de metodologías y estrategias. Hace años se hablaba más de "opinión pública", que es un concepto incorporado del siglo XVIII francés. Así, el actual Gallup Inc. —una de las empresas más conocidas de sondeos del mundo— empezó denominándose American Institute of Public Opinion. Hay encuestas más o menos científicas desde hace un siglo.

Pero uno de sus episodios más conocidos se produjo en 1948, cuando en Estados Unidos, contra todo pronóstico, Truman ganó las elecciones presidenciales frente a Dewey. Algo había fallado estrepitosamente en las encuestas. En las décadas posteriores hemos intentado mejorar esa metodología para aumentar su exactitud. No se ha logrado del todo.

Las encuestas sobre las elecciones en Estados Unidos de noviembre de 2024, entre Harris y Trump, volvieron a subestimar el voto republicano. Coincidían casi todas en que los dos candidatos estaban empatados, o casi. La realidad tras las elecciones fue que Trump ganó también en los siete estados decisivos. Sin embargo, la contienda fue ajustada en términos de voto popular y, según la Asociación Estadounidense para la Investigación de la Opinión Pública (AAPOR), las encuestas de 2024 fueron más precisas que las de 2016 y 2020, aunque continuaron subestimando el apoyo a Trump.

En 2016 se analizó que Trump tenía muchos votantes blancos sin estudios universitarios. Las empresas de encuestas tenían menos en cuenta a esas personas, que suelen ser más de clase baja. Posteriormente introdujeron ponderaciones por nivel educativo, pero no fueron suficientes para resolver todos los problemas. En 2020 volvieron a producirse desviaciones importantes y en 2024 persistió el sesgo, aunque de menor magnitud. Quizás una de las razones es que los votantes republicanos desconfían de las encuestas.

La población que apoya a Trump puede ser más reacia a contestarlas. Hay un límite a las estrategias de compensación estadística. A pesar de las ponderaciones, lo difícil es saber lo que realmente piensan las personas. Las encuestas son instrumentos de análisis muy complejos. Pero quizás más complejos aún somos los seres humanos.Las encuestas y la democracia: del Instituto de Opinión Pública al CIS En España, en 1963 se crea el Instituto de la Opinión Pública.

Es en plena dictadura franquista, impulsado por el ministro Manuel Fraga Iribarne. Empieza al año siguiente a producir encuestas nacionales. Luis González Seara explica sus objetivos en el texto "Pórtico", publicado en el número cero de la Revista Española de la Opinión Pública. Entre otras cosas, afirma que "la opinión pública debe ser la ordenadora de esa convivencia en toda sociedad democrática". Para ello, considera indispensable conocer adecuadamente las opiniones de la población."

Hay un límite a las estrategias de compensación estadística. A pesar de las ponderaciones, lo difícil es saber lo que realmente piensan las personas"Este planteamiento es de gran modernidad. Habla de "sociedad democrática" ya en 1965, en plena dictadura de Franco. Se pretende pulsar la opinión de la población para investigar sus actitudes. Aunque conocerlas no significa utilizar ese conocimiento para mejorar luego la gobernabilidad democrática. En regímenes autocráticos, las encuestas también se utilizan para controlar y manipular a la población.

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en España es el heredero del antiguo Instituto de Opinión Pública (IOP) bajo el franquismo. La transición la realizó Juan Díez Nicolás hacia 1978. El catedrático y académico es uno de los españoles que más saben de encuestas. Las críticas al funcionamiento de la política también pueden encontrarse en los propios sondeos. Javier Cercas escribe en "Cómo acabar de una vez por todas con la antipolítica" que "el principal problema para los españoles es la clase política" y denuncia a los políticos que abrazan la mentira y el cinismo. En una línea similar, el catedrático y académico Fernando Vallespín señala en "Una riada de desconfianza" que las encuestas muestran una profunda desconfianza hacia los políticos, a quienes la población percibe más interesados en enfrentarse entre sí que en colaborar para resolver los problemas comunes. Ambos pensadores coinciden en que los políticos son más sesgados que las propias encuestas.

Pero en todas partes los sondeos —sobre todo los políticos— están plagados de errores y fallos. Esta es su contradicción fundamental: se equivocan, se utilizan mal, pero al mismo tiempo son un instrumento fundamental en las democracias. Hay, pues, que distanciarse de los sondeos políticos y sus errores múltiples y abrazar las encuestas como instrumentos de conocimiento sobre la realidad social. La mayoría de las encuestas que se producen son no políticas, o al menos no electorales.

Su objetivo no es tratar de adivinar el futuro —lo que es típico de las encuestas electorales—, sino conocer el presente o incluso el pasado. Los errores de algunas encuestas, sobre todo las electorales, pueden dar la impresión equivocada de que todas las encuestas fallan."Esta es la contradicción fundamental de las encuestas: se equivocan, se utilizan mal, pero al mismo tiempo son un instrumento fundamental en las democracias"Lo que pasa es que los sondeos políticos tiñen de errores a la investigación social actual.

Sin embargo, sus aciertos son a veces llamativos. La población y los medios de comunicación creen demasiado en las encuestas, y de forma equivocada. Los medios de comunicación compran a menudo esas encuestas. Los sondeos no son capaces de dar un dato exacto de la realidad social, pero se suelen acercar bastante. Suponen más una estimación estadística que un dato exacto. Algunas encuestas publican lo que denominan "margen de error". Otras veces publican horquillas de resultados.

Pero ese dato se refiere solamente a una parte de la incertidumbre, la relacionada con el muestreo, y no recoge necesariamente todos los demás sesgos.

Hay fallos en la selección de la muestra (las personas elegidas del total de la población), pero también en la realización de las entrevistas, en las palabras y expresiones utilizadas en las preguntas, en las personas que no contestan, las que rechazan la entrevista, las que mienten, en los errores de cálculo y en la propia interpretación. Hay sesgos usuales, como sobreestimar las opiniones progresistas. A veces es al contrario. En general, faltan datos sobre las clases más bajas y las minorías. La dificultad fundamental es cómo medir perfectamente lo que quiere la población.

Las encuestas suelen ser criticadas por los gobernantes autoritarios, por las élites del poder y por muchos medios sociales. Eso es precisamente porque las encuestas son un elemento esencial de expresión de la población. Muchos ideólogos no están interesados en que se oiga la voz de la población. Las encuestas son también un instrumento de control de los gobernantes. Son además útiles para incorporar las opiniones y actitudes de la población respecto de las políticas públicas. Pueden ser un indicador del prestigio o popularidad de los gobernantes y de las instituciones principales. Los partidos de derecha suelen criticar las encuestas, pero secretamente contratan muchas.

José F. Tezanos, presidente del CIS, reconoce en el prólogo del libro Modelo bifactorial inercia-incertidumbre Alaminos-Tezanos, de Antonio Alaminos Chica y Antonio F. Alaminos-Fernández, que desde su nombramiento fue objeto de duras críticas de la derecha política y mediática. En ese mismo texto cuestiona a quienes utilizan los sondeos como instrumentos de confrontación y manipulación política. Su crítica incluye a los "mercachifles", "adivinólogos" y "politiquillos/as" que enfrentan los datos con sus interpretaciones interesadas."

Los sondeos no son capaces de dar un dato exacto de la realidad social, pero se suelen acercar bastante"La realidad es que las encuestas son instrumentos de aproximación. No pueden dar datos exactos, y mucho menos con decimales que sugieran una precisión inexistente. Como mucho, miden tendencias. El propio Tezanos critica en ese prólogo la costumbre de algunos medios de destacar que un partido ha subido o bajado unas décimas cuando el margen teórico de error puede ser de varios puntos.

Pero en España el Centro de Investigaciones Sociológicas todavía publica datos de prospección electoral con porcentajes que incluyen decimales. Con los márgenes de error actuales, eso puede ser una misplaced concreteness, es decir, una concreción fuera de lugar.

Ha transcurrido una centuria desde el inicio de las encuestas científicas. En 1940 se publica el clásico estudio de George Gallup con Saul Forbes Rae, titulado The Pulse of Democracy: The Public-Opinion Poll and How It Works: "El pulso de la democracia: el sondeo de la opinión pública y cómo funciona". Creo que no está traducido. Es bonita la metáfora del "pulso de la democracia". Luego, en 1948, Paul Lazarsfeld y otros colegas del Bureau en la Universidad de Columbia, en Nueva York, publican The People's Choice. La confianza mundial se incrementó mucho a partir del año 2008, gracias a los éxitos de Nate Silver.

La base metodológica de las encuestas consiste en preguntar a una muestra de la población adulta que debe representar con la máxima exactitud al total de la población que vive dentro del país. Incluso representan lo que José Ortega y Gasset denominaba "las masas", por ejemplo en La rebelión de las masas (1930), aunque en Ortega el concepto es peyorativo. Ya no se utiliza, aunque sí se sobreutiliza el término "masificación". Pero en las modernas democracias las llamadas masas son realmente la soberanía popular. Se entiende que la gobernabilidad tiene que incorporar a la población.

Los problemas sociológicos de las encuestas son legión. Un tema adicional es que las encuestas electorales entrevistan a la población adulta con derecho al voto. No suelen incluir, pues, a los menores de edad, a los extranjeros sin derecho de sufragio, a las personas en hospitales, residencias o cárceles, ni a personas muy enfermas y vulnerables que encuentran dificultades para participar. Otras encuestas sociales tienen universos más amplios. Pero, de forma global, las encuestas representan una parte importante de la población total, determinada por el universo que se haya definido.

En la sociedad actual mucha información proviene de los medios de comunicación y, crecientemente, de los mensajes en las redes s

Pregunta sobre esta noticia

Respuestas automáticas a partir de las noticias de El Autómata, sus fuentes y la radio. Pueden contener errores: comprueba los enlaces.

Texto íntegro de Jesús M. De Miguel, publicado en Agenda Pública el 17 oct, 06:00. El Autómata lo recoge en su sección de Opinión sin cambiar una palabra; solo la tesis y el tema son nuestros, escritos por una inteligencia artificial. Leer en Agenda Pública.