
La tesis Acusa al Gobierno de promover una campaña basada en el miedo y la amenaza, y contrapone ese voto defensivo a la necesidad de recuperar la esperanza democrática.
Tengo escrito que en España se vota 'contra' mucho más que 'a' un partido. Carezco de dotes de estratega electoral y mi olfato ha quedado atrofiado de tanto oler el final del sanchismo que nunca llegó. No seré, por tanto, quien recomiende a Feijóo –imposible ... hacerlo a Abascal– una campaña que apueste por recuperar la ilusión, el apaciguamiento y rescatar el 'seny' sepultado bajo los cimientos del muro levantado por el autócrata Pedro Sánchez.
Toca jarabe de urna, este sí democrático, para curar a un país enfermo. Lo malo es que la convalecencia la presumo larga, precisamente porque la preposición 'contra' señorea por la Españita enferma que glosa Chapu Apaolaza.Que eso –agitar, atemorizar, prender llamas y vocear soflamas apocalípticas– sea la opción elegida por el Gobierno y su 'troupe' (por él mismo fagocitada) anticipa un tiempo oscuro que habla de una opción con tintes de extorsión.
Primero, comprar voluntades en un obsceno 'pay per vote' a jubilados, estudiantes, y cualquier nicho al que pueda seducir con la pólvora del rey. Luego, advirtiendo que Madrid será París si las urnas no le son propicias, porque el viento de la democracia solo es si sopla a su favor. Inocular ese miedo que propagan las escuadras sindicales al servicio del armiño moscovita activa otra preposición electoral: votar no 'con' esperanza, sino 'bajo' amenaza.
Hay mucho de matonismo verbal en la exposición de motivos de la izquierda a la hora de pedir el voto. Se hacen llamar frente, aunque sean retaguardia servil de un PSOE que los ha canibalizado hasta la glotonería, para reclamar algo tan legítimo como ilustrativo: parar a la derecha. Los entiendo, porque hacerlo tratando de colocar las ignotas excelencias de su paso por dos legislaturas de presunto progresismo sería un suicidio.Y al otro lado, pues me gustaría que la derecha apelara a algo más que a desalojar a esta banda de tic autoritario y cada vez menos hechuras democráticas; pero puede que no sea el momento del 'a' y solo el 'contra' pueda activar el voto que certifique el vuelco que anuncian, con datos, todas las encuestas serias.
El día después, si llega, exigirá firmeza ante el embate de la tormenta anunciada, y provocada, por una izquierda arriscada y jibarizada. Ese día habrá que exigir hechos que permitan al ciudadano recuperar la esperanza, no la palabrería de tenderete electoral al uso, sino aquella que definió tan certeramente Antonio Gala: «La dictadura se presenta acorazada porque ha de vencer. La democracia se presenta desnuda porque ha de convencer». No creo que Sánchez busque esto último cuando está disfrutando de sus querencias autocráticas.
Tampoco sé si Feijóo o Abascal pueden permitirse ilusionar en este momento procesal porque son malos tiempos para la lírica (Golpes Bajos 'dixit') y para la democracia cuando el poder los ejercen unos pirómanos disfrazados de bomberos.
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Texto íntegro de Agustín Pery, publicado en ABC el 20 oct, 18:53. El Autómata lo recoge en su sección de Opinión sin cambiar una palabra; solo la tesis y el tema son nuestros, escritos por una inteligencia artificial. Leer en ABC.
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