El Govern ha anunciado la recuperación de las lecturas obligatorias en bachillerato para reforzar la educación literaria y garantizar un patrimonio cultural común, según informa La Vanguardia. Desde 2023, los alumnos no deben leer los mismos títulos. Los docentes de lengua habían reclamado esta medida de forma insistente, aunque ahora piden que la reforma vaya más allá.
Sin conocer todavía los planes del departamento, los profesores esperan cambios en la ESO, más horas de clase y apoyo en las aulas. M.ª Ángeles Pérez, profesora jubilada con casi 40 años de experiencia en centros públicos, recuerda que hace unos 25 años un alumno de 15 años tenía unas cinco horas de literatura a la semana, además de las clases de lengua. Ahora, lengua y literatura se imparten juntas: tres horas en catalán y tres en castellano en la ESO, y dos horas en bachillerato.
Según los docentes, los alumnos llegan a la ESO con baja comprensión lectora y menor autonomía para leer a solas, y las familias no acompañan esta tarea. Según el último informe PISA, los chicos de 15 años dejan de leer textos de más de 400 palabras. En la ESO no hay títulos obligatorios: los institutos seleccionan obras del listado recomendado por el Departament d'Educació o escogen otras. En general se exigen seis libros, tres por lengua, aunque un alumno podría completar la etapa sin leer ninguna obra entera.
El profesorado es otro de los problemas señalados. Ante la falta de filólogos, Educació abrió la posibilidad de contratar a graduados en periodismo, humanidades y profesionales del teatro, que deben tener además el máster en secundaria. Gemma Pellisa, profesora de Literatura Catalana en la Universitat de Barcelona, afirma: «Si no han estudiado literatura, no se ven preparados para darla». Según los docentes, esa inseguridad hace que la literatura quede relegada frente a la lengua, con contenidos como la ortografía, la gramática y la sintaxis.
Los alumnos catalanes de bachillerato son de los que menos horas de lengua y literatura reciben. La tercera hora de esta etapa se perdió en una redistribución horaria de 2008. En las comunidades con una sola lengua oficial se imparten entre 3 y 4 horas semanales, y en el País Vasco, Galicia y la Comunitat Valenciana, tres horas por lengua. La plataforma Docents.CAT exige recuperar la hora perdida. Por su parte, el Departament consulta al Institut d'Estudis Catalans las cuatro lecturas que serán comunes. Guillem Lloret i Triola, profesor en el instituto Joncar de Barcelona, anticipa que «el resultado no complacerá a todo el mundo».
La base de la educación literaria, según la doctora en lingüística Anna Llauradó, está en la comprensión lectora, que considera bajo mínimos en Cataluña. Los resultados de las competencias básicas del curso pasado y de la evaluación internacional PIRLS están pendientes de publicación. Llauradó defiende evaluaciones diagnósticas en todas las aulas y estándares curriculares claros. «Necesitamos reaccionar con urgencia al descalabro», señala.
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