El Gobierno francés aplicará desde esta noche toques de queda en algunas ciudades para frenar los disturbios y saqueos del fin de semana, según informó Radio 5 en su boletín de las 18.10. La emisora no identificó las localidades ni detalló los horarios o el alcance de las restricciones. La decisión se conoce después de que grupos encapuchados incendiaran barricadas y asaltaran comercios y centros comerciales durante la noche del domingo y la madrugada del lunes.
En París, los daños seguían a la vista este lunes. El corresponsal de Radio 5 describió escaparates rotos o cubiertos con grietas y operarios reparando una tienda junto al Centro Pompidou. Calzado deportivo, electrodomésticos y supermercados estuvieron entre los negocios afectados por los saqueos. Decenas de estudiantes bloquearon también los accesos al museo del Louvre, que cerró sus puertas; la protesta transcurrió de forma mayoritariamente pacífica, aunque hubo tensión con turistas que no pudieron entrar.
El presidente, Emmanuel Macron, rechazó la dimisión que le presentó el ministro del Interior, Laurent Nuñez, quien reconoció que las autoridades habían infravalorado el riesgo de la jornada del sábado. Macron le pidió preparar nuevos métodos y medios para prevenir la violencia, con más información e inteligencia policial. El primer ministro, Sébastien Lecornu, convocó este lunes una reunión interministerial para seguir los procedimientos judiciales y analizar las consecuencias económicas y comerciales de los incidentes.
Los balances de detenidos ofrecen cifras distintas. El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, contabilizó 2.331 arrestos hasta las 08.00 del lunes y Nuñez cifró en 2.400 las detenciones del fin de semana. COPE informó a las 18.01 de más de 6.000, sin explicar la diferencia con esos recuentos. RNE y COPE situaron en torno a un millar los policías y gendarmes heridos; el balance anterior difundido por las autoridades hablaba de 600 agentes, gendarmes y bomberos heridos. También se informó de la muerte de un manifestante.
Los incidentes alcanzaron al menos diez ciudades. En Limoges ardió el ayuntamiento; en Lyon, la oficina de turismo, y en Marsella, manifestantes forzaron la entrada de la sede municipal. Macron afirmó que en Burdeos fue atacada la residencia del prefecto. Los daños a comercios se extendieron por distintos puntos del país, mientras el presidente de la red de Cámaras de Comercio e Industria, Alain di Crescenzo, había calculado que más de 2.000 tiendas podían haber resultado afectadas.
Las protestas comenzaron a mediados de septiembre con estudiantes que reclamaban mejoras educativas y se ampliaron con demandas relacionadas con el coste de la vida, según RTVE y RNE. Macron atribuyó los saqueos a delincuentes y a grupos de extrema izquierda; Jean-Luc Mélenchon negó que su movimiento estuviera detrás de los disturbios y pidió al Gobierno que respondiera a las reivindicaciones estudiantiles. Los chalecos amarillos han anunciado una nueva jornada de movilización para el próximo sábado.
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