Siete años después de la alerta sanitaria, varias personas afectadas recuerdan las pérdidas y secuelas con las que conviven. Según publicó El País este lunes, el juicio comenzó el viernes y el tribunal ha concedido una semana adicional para que las partes intenten alcanzar un acuerdo. La Junta de Andalucía informó del brote el 15 de agosto de 2019.
Ana Carrillo perdió el embarazo tras contraer listeriosis. En declaraciones al diario, contó que se tatuó en la muñeca las medidas y la fecha de nacimiento de su hijo, Mateo, para conservar un recuerdo de él. También afirmó que supo por la prensa, antes que por el hospital, que la placenta estaba infectada. Carrillo sostiene que en una revisión no se dio importancia a que hubiera consumido la carne afectada y cuestiona la atención recibida durante el embarazo.
El reportaje recoge también la situación de dos mellizos nacidos prematuramente en agosto de 2019. Según su abogado, Manuel Parrilla, Javier tiene reconocida una discapacidad del 40% y Pablo, del 75%; este último necesita ayuda para mantenerse en pie y se comunica mediante gestos. Su madre dejó su trabajo como delineante para atenderlos y llevarlos a rehabilitación, gastos que, según Parrilla, asume la familia.
La Fiscalía solicita penas de 11 años y seis meses para dos acusados vinculados a Magrudis y de 10 años para otros dos, por delitos relacionados con la salud pública, cuatro muertes, siete abortos y lesiones. Las acusaciones particulares reclaman 11 millones de euros en indemnizaciones. Para Carrillo, la compensación económica no sustituye a la justicia; otros afectados, como Manuel y Laura, describen la espera de estos años como un periodo que ha vuelto a remover el dolor.
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