La Armada ha cambiado los protocolos para responder a los cruces de buques marroquíes por las aguas de Ceuta y Melilla desde la incursión del 30 de julio, según informa El Mundo. Antes, el paso inocente se seguía desde el Centro de Operaciones y Vigilancia de Acción Marítima (COVAM) sin que los barcos saliesen al encuentro de las embarcaciones. Según una fuente militar citada por el diario, «estamos más vigilantes, ya no esperamos a que entren para actuar».
Según El Mundo, el patrullero Atalaya, con base en Ferrol y una dotación de 48 personas, está desplegado en Ceuta, y el Isla de León, con diez miembros, opera en Melilla. El Atalaya cuenta con cuatro ametralladoras y un cañón; el Isla de León, habitualmente destinado a vigilar aguas de Ceuta y la isla de Perejil, dispone de una ametralladora. El diario indica que la información ha sido confirmada por fuentes del Ministerio del Interior, la Guardia Civil y la Armada.
La actividad de barcos marroquíes ha disminuido notablemente desde julio, según el diario. Ni el pasado jueves ni durante los días de la visita de los Reyes se registró ningún paso inocente.
El diario sitúa el cambio en la actitud de la Armada más que en su capacidad de detección, que ya existía a través de sus sistemas de vigilancia. La salida de los patrulleros permite seguir de cerca a las embarcaciones, valorar su comportamiento y comprobar si respetan las condiciones del paso inocente. El episodio de finales de julio, en el que el buque insignia de la Marina Real marroquí protagonizó un altercado con la Armada, marca según El Mundo el punto de inflexión. El diario recuerda, citando una información de El País del 12 de octubre, que durante la violación de la frontera terrestre en Ceuta ese buque entró en aguas territoriales españolas.
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