El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el 29 de septiembre, durante un almuerzo con los principales empresarios tecnológicos del país, que firmaría un documento para cambiar el nombre de la «inteligencia artificial» por el de «súper inteligencia». Según elDiario.es, el anuncio se produjo en una breve comparecencia ante la prensa de Elon Musk, director ejecutivo de Tesla, y de Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia. Trump justificó el cambio con la frase «no es artificial», y afirmó que todos estaban de acuerdo.
Sobre la regulación, Trump sostuvo que existe la convicción de que debe haber «una enorme autorregulación», y citó la supervisión del Departamento de Justicia y del FBI. «La autorregulación es muy importante», dijo.
La reunión se celebró en medio de protestas contra los centros de datos, que se multiplican en Estados Unidos y que, según elDiario.es, amenazan los recursos hídricos y energéticos. Ese mismo medio sostiene que la movilización pone en riesgo el voto republicano en las elecciones legislativas del 3 de noviembre. Según Trump, las empresas trabajarán con las comunidades locales en medidas como el suministro de petróleo y gas, la educación o las ayudas económicas a profesores y vecinos. «Nadie había pensado realmente en ello», añadió.
En una entrevista con la revista Time, publicada el 1 de octubre, Trump dejó abierta la posibilidad de que el Gobierno adquiera participaciones en OpenAI y Anthropic. «Puede que sí. Tal vez podría hacerlo», respondió. Según la misma información, ya ha realizado operaciones similares con Intel y con empresas de computación cuántica. Trump aseguró que esas operaciones han generado ganancias de entre 60.000 y 70.000 millones de dólares, y calificó a Intel como «la acción más popular que existe, casi». Frente a quienes sostienen que «eso no es estadounidense», defendió que lo hace «por el país».
El debate sobre la seguridad de la IA se intensificó en las semanas previas al almuerzo. Nvidia presentó una plataforma de código abierto, denominada OpenShell, que permite verificar que un agente de IA tiene autoridad solo para su tarea, y una capa independiente llamada Sentry que supervisa su actividad en los propios chips. La compañía afirma que esta plataforma podría haber detenido la intrusión en la empresa Hugging Face atribuida a agentes de OpenAI. Por su parte, OpenAI decidió no lanzar su nuevo modelo, GPT-6.1 Astra, por preocupaciones de seguridad surgidas en las pruebas, según la información de elDiario.es.
Anthropic y OpenAI defienden una ralentización coordinada del desarrollo de la IA para que las medidas de seguridad puedan ponerse al día. Huang sostiene, en cambio, que cada empresa debe asegurarse de que sus modelos son seguros antes de lanzarlos. Según Nvidia, más de 100 organizaciones, entre ellas Microsoft, Accenture y JPMorgan Chase, utilizan su plataforma desde el lanzamiento.
Según elDiario.es, al almuerzo en la Casa Blanca estaban previstos, además de Huang, Dario Amodei, de Anthropic; Mark Zuckerberg, de Meta Platforms; Sundar Pichai, de Alphabet; Greg Brockman, de OpenAI, y Alex Karp, de Palantir Technologies.
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