Amazon, Google, Meta, Microsoft y Oracle concentran el 10% de toda la nueva deuda emitida por empresas no financieras de la eurozona, según datos del Banco Central Europeo (BCE). Las cinco compañías, conocidas como hiperescaladoras por la dimensión de sus centros de datos, acuden cada vez más al mercado europeo de bonos para financiar la expansión de sus infraestructuras de inteligencia artificial. El volumen de sus necesidades de capital ya tiene efectos sobre las condiciones de financiación de otras empresas.
La escala de las inversiones explica el recurso creciente a la deuda. Las cinco multinacionales prevén gastar en conjunto unos 714.000 millones de euros en 2026 y más de un billón en 2027, según estimaciones de Goldman Sachs. En los primeros nueve meses de este año, las tecnológicas emitieron bonos por valor de 230.000 millones de dólares, el doble que durante todo el ejercicio anterior. La deuda emitida por el conjunto de la industria de la inteligencia artificial se acerca a los 500.000 millones de dólares.
Salvo Oracle, las cinco compañías podrían cubrir sus inversiones con el flujo de caja que generan, pero están recurriendo a los bonos para compartir parte del riesgo financiero. El BCE señala que estas empresas buscan recursos en distintos mercados y que el de la eurozona gana peso en esa estrategia. Su presencia no significa que hayan cerrado el acceso a la deuda a los emisores europeos, pero sí eleva la competencia por el capital disponible.
Los analistas del BCE alertan de un posible efecto de desplazamiento: los inversores tienen límites para sus carteras y, al comprar grandes emisiones de las hiperescaladoras, pueden reducir el dinero destinado a otros bonos. Una compañía europea que quiera financiar una fábrica o ampliar su negocio podría tener que ofrecer un interés mayor para atraer compradores. Otra opción sería aplazar su emisión, lo que pospondría también sus planes de inversión. El organismo indica que esa presión puede alcanzar a sectores sin relación directa con la inteligencia artificial.
El impacto llega en un momento en que los beneficios económicos de la IA siguen siendo inciertos. El Fondo Monetario Internacional considera que la inversión en centros de datos impulsa la actividad mundial, pero advierte de que una revisión a la baja de las expectativas de productividad podría frenar esos desembolsos y endurecer las condiciones financieras. En Estados Unidos, la Reserva Federal calcula que la inversión de las hiperescaladoras y la revalorización bursátil del sector tecnológico añaden entre medio punto y un punto porcentual al PIB. En la eurozona, el BCE no observa un retorno equivalente a la demanda de financiación que generan.
España recibe parte de esas inversiones: Amazon y Microsoft se han comprometido a destinar unos 33.000 y 5.000 millones de euros, respectivamente, a grandes centros de datos. La Fundación Basilio Paraíso calcula que, cuando entren en operación, aportarán cerca de 1.150 millones de euros anuales a la economía regional, alrededor del 0,07% del PIB español. Amazon, por su parte, estima que sus centros de datos contribuirán con 31.700 millones al PIB nacional hasta 2035 y sostendrán el equivalente a 29.900 empleos anuales en empresas locales. La fundación advierte de que el reto será que la fase de operación se traduzca en mejoras de productividad para otras compañías.
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