Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro se acusaron de corrupción este domingo en el primer debate televisado de la segunda vuelta de las presidenciales brasileñas, emitido por TV Bandeirantes desde São Paulo. El cara a cara duró más de dos horas y se celebró una semana antes de la votación del 25 de octubre, en una campaña marcada por las investigaciones que afectan a familiares de ambos candidatos.
Flávio abrió preguntando a Lula por la lobista Roberta Luchsinger, investigada junto al hijo mayor del presidente, Fábio Luís Lula da Silva, conocido como Lulinha. Luchsinger había dicho a CNN Brasil que pretendía alcanzar un acuerdo de colaboración y que no protegería al mandatario. Lula respondió que no es «un padre que protege a su hijo» y preguntó por Eduardo Bolsonaro, hermano del senador y residente en Estados Unidos. Le acusó de conspirar contra Brasil.
Lula también preguntó a Flávio por 134 millones de reales —unos 23,6 millones de euros— que, según la acusación del presidente, el banquero Daniel Vorcaro habría destinado a financiar Dark Horse, una película sobre Jair Bolsonaro. El senador no respondió directamente y ofreció irónicamente a Lula una entrada VIP para el estreno. En el tramo sin moderadores, los candidatos se interrogaron mientras se desplazaban por el plató; Flávio hizo gestos a las cámaras mientras Lula hablaba, según las crónicas del debate.
El corresponsal de Radio 5 relató en el boletín de las 18.18 que Lula preguntó a Flávio por qué el 73% de los presos votaría por él. El senador replicó que recibiría el voto del 100%, incluido el de su padre, Jair Bolsonaro. Flávio ganó la primera vuelta del 4 de octubre con el 47% de los votos, frente a algo más del 45% de Lula, según El Mundo y Radio 5.
Esta noticia la ha redactado una inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, con el criterio editorial de El Autómata (equilibrio, atribución y solo hechos publicados). Puede contener errores: consulta las fuentes originales. Modelo: gpt-6-luna.