La alcaldesa de Catarroja, Lorena Silvent, afirmó este lunes ante la jueza que investiga la gestión de la dana que el Es-Alert enviado a los móviles a las 20.11 del 29 de octubre de 2024 «no fue útil» para la población. Cuando se recibió, dijo, la zona comercial ya estaba inundada y los vecinos habían empezado a rescatar a personas atrapadas. La causa tiene como investigados a la exconsellera de Justicia e Interior Salomé Pradas y a su exnúmero dos, Emilio Argüeso.
La documentación que Silvent entregó tras declarar incluye un mensaje de la cuenta municipal de Instagram publicado a las 19.05, más de una hora antes de la alerta autonómica. El consistorio advertía de que el barranco del Poyo se había desbordado por distintos puntos y pedía evitar desplazamientos y «no salir de casa ni coger el coche». El aviso también se difundió por el canal municipal de WhatsApp. El siguiente mensaje documentado, a las 21.06, ya pedía buscar refugio en zonas elevadas. Entre los documentos figura además un informe policial del 27 de octubre que proponía medidas preventivas, especialmente de limpieza, y disponía que los agentes estuvieran localizables ante una posible emergencia.
Silvent relató que el Ayuntamiento había activado sus planes de emergencia y el Cecopal el 26 de octubre, y que revisó infraestructuras y puntos críticos. El día 29 recibió la alerta roja a las 10.00 y una alerta hidrológica a las 12.20. El consistorio suspendió las clases al mediodía para evitar desplazamientos, aunque entonces no llovía en Catarroja. La Policía Local vigilaba el cauce y comunicaba su estado; según la alcaldesa, el municipio no tenía medidores ni personal especializado del sistema hidrológico SAIH y no recibió nuevas comunicaciones de Emergencias tras el aviso de las 12.20.
El primer aviso del desbordamiento llegó a Silvent a las 18.34, cuando el jefe de la Policía Local le comunicó que el agua salía por la parte más baja del barranco. Unos diez minutos después le informó de que se desbordaba por más puntos y de que los agentes ya no podían acceder a algunas zonas. Una patrulla avisó a la población con la megafonía del vehículo y otra ordenó el tráfico. En diez o quince minutos, según la alcaldesa, el agua se volvió torrencial y dejó a personas atrapadas en comercios. En algunas zonas superó los cuatro metros.
Los vecinos rescataron a personas desde los primeros pisos, con sábanas y cinturones, mientras más de 200 personas se refugiaron en el Ayuntamiento. Silvent sostuvo que el Es-Alert de las 20.11 llegó cuando esas operaciones ya estaban en marcha. También declaró que ni ella ni quienes estaban en el consistorio recibieron el segundo aviso, que recomendaba subir a plantas altas. Afirmó que durante la jornada no recibió llamadas del Centro de Coordinación de Emergencias ni instrucciones para que los vecinos subieran a pisos superiores o sacaran los vehículos de los garajes.
Entre las 20.11 y las dos de la madrugada el agua siguió subiendo y, según Silvent, nadie del Cecopi contactó con el Ayuntamiento. La alcaldesa explicó que no pidió recursos externos porque desconocían la magnitud de la emergencia y los equipos municipales ya estaban realizando rescates. El consistorio se quedó sin luz y recurrió a un grupo electrógeno para cargar los teléfonos. La primera confirmación de una víctima mortal llegó hacia las cuatro, cuando encontraron a una mujer fallecida en su domicilio. A esa hora, Silvent logró hablar con la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, quien le comunicó que un equipo de la UME iría a Catarroja.
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